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Entrevistas

John Leguizamo busca reafirmar su colombianidad

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El actor latino más importante en el mundo del cine de Hollywood viene a reafirmar sus raíces.

Bogotá, Medellín y Cali podrán disfrutar de 'Ghetto Klown' (llamada en Colombia 'Pelado de barrio), el monólogo en el que cuenta triunfos y fracasos en el camino a convertirse en estrella. Leguizamo, el actor latino más importante en el mundo del cine de Hollywood y quien ha trabajado con grandes como Al Pacino y Sean Penn, viene a reafirmar sus raíces y a acallar los rumores que lo pusieron en el ojo del huracán por una supuesta negación de su colombianidad: "Eso lo sabrán en mi espectáculo", le dijo a elenco.

Una clase, eso fue lo único que John Alberto Leguizamo pudo tomar con el mítico Lee Strasberg, el maestro de los más grandes del cine (1982), pues al día siguiente de su emocionado encuentro, el hombre del Actors Studio falleció. Sin embargo, el colombiano criado en Nueva York, que se movía como pez en el agua en el condado latino de Queens, donde vivía, supo aprovechar sus enseñanzas y las que luego vendrían, sabiendo que en el reconocimiento de lo que es, en la reafirmación de sus raíces y en su historia propia es donde encontraría la valía que le permitiría convertirse en uno de los pocos latinos con una carrera sólida en Hollywood.

Nacido en Bogotá en 1964, en el 70 su familia se radicó en la Gran Manzana. Mambo Mouth (1991), un unipersonal que logró colar en un pequeño teatro de 70 sillas del circuito Off Broadway y en el que representaba a diversos personajes de esos que lo habían marcado en su barrio hispano, fue elogiado por la crítica: "Muchos actores de Hollywood van a Broadway para probar que sí tienen talento, que no son solo caras bonitas. Es un mundo muy particular, pues más que todo en Off Broadway, donde hay teatros pequeños, alejados de Broadway, hay más respeto".
Para entonces ya había participado en episodios de la serie Miami Vice y hasta en una cinta bélica (Corazones de hierro) con el maestro Brian de Palma: "Me fui al teatro porque en las películas y la TV de ese momento siempre veía los mismos relatos, unos papeles denigrantes para los latinos. Comencé a escribir mis propias obras, salió una crítica increíble y gané una cantidad de premios. De pronto allí estaban Arthur Miller, Madonna, Al Pacino, Sam Sheppard, Rubén Blades... Ahí se lanzó mi carrera y salieron muchas ofertas de cine y TV".

Leguizamo estuvo en Colombia, vino a preparar la gira de Ghetto Klown, el monólogo que veremos en Bogotá (27, 28 y 29 de enero, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo), en Medellín (31 de enero y 1 de febrero, en la Universidad de Medellín) y en Cali (3 y 4 de febrero, en el Jorge Isaacs), y del que ya están a la venta las entradas.

¿En qué se diferencia 'Ghetto Clown' de los anteriores espectáculos?
Los primeros dos shows que hice eran más de personajes, yo usaba vestuarios; con monólogos separados. Freak, Sexaholic y Ghetto Klown son de mi vida personal. Freak por ejemplo era de mi vida adolescente, a los 15 años; Sexaholic, sobre mis fracasos sexuales y hasta que encontré a la mujer de mis sueños, mi esposa. El show que traigo a Colombia es sobre por qué quise ser actor, cómo me volví artista, los éxitos y los fracasos, la gente que me ayudó y la que me bloqueó.

¿Por qué lo trae?
Quiero volver a mis raíces y ver cómo pega el espectáculo acá, si lo entienden, si el relato gusta y nos entendemos. La obra va igual para todas partes, pero cambiará cuando llegue a Colombia, no solo de idioma sino también de modismos. Hay que traducir todos esos chistes y las experiencias para que se comprendan.

¿Cuál fue su motivación para meterse en el arte?
No hice camino buscando fama ni dinero sino una oportunidad para expresar lo que tenía dentro, lo que quería compartir con la gente. Si la juventud entiende que el arte es para expresarse o para intentar cambiar cosas en el mundo, logrará el éxito.

¿Qué pretende transmitir?
Quería inspirar a la juventud latina de Estados Unidos, pues tenemos un 45 por ciento de deserción en secundaria, quería que vieran que es posible lograr lo que se sueña. Yo vengo de las mismas raíces humildes de muchos y es verdad que no ha sido fácil, pero se puede. Cuando se viene de allí, se necesitan mentores, nos encontramos con algunos que te ayudan y otros que te bloquean; pero no importa, hay que levantarse y continuar siempre.

En el espectáculo habla de otros famosos...
Algunos se pusieron muy bravos y llamaron a mi publicista y a mi agente para reclamar por lo que contaba de ellos. Patrick Swayze (con el que hizo Reinas o reyes) escribió en su autobiografía el relato, desde su punto de vista, de la pelea que tuvimos. Yo la leí y recordé algunos detalles que no tenía presentes y los metí en mi espectáculo. Steven Seagal (rodaron Decisión crítica) dijo que me quería pegar, pero vamos a ver si me encuentra. Al Pacino (trabajaron en Carlitos Way) sale bien librado, pues él me influenció mucho; A Baz Luhrmann (lo dirigió en Molino Rojo) le encantó y me preguntó por qué no estaba más presente en la obra. Los que me hicieron bien, salen bien; los que no, ¡se joden!

¿Cuál ha sido más difícil de lograr?
Kurt Russell, ja, ja... De vez en cuando cojo la voz y las maneras, pero es un tipo tan neutral que es difícil. Pacino es uno de los mejores que hago.

¿No es muy egocentrista exponer su vida en un escenario?
No siento que sea narcisista porque no estoy contando solo los éxitos sino muchos de los problemas, los fracasos; llega a ser algo incluso masoquista.

¿Debe ser el arte un vehículo para llevar un mensaje político?
Si es arte, tiene un mensaje, algo que revela la situación humana y eleva, educa. El arte invita a una experiencia profunda. El artista que está creando debe sentir que está diciendo algo profundo y asumiendo un riesgo, eso lo siente la gente cuando ve una pintura o se enfrenta a una obra. Hay que tenerlo en mente.

¿Qué artistas lo inspiran?
Como actor y comediante siempre me inspiran Richard Pryor, Lily Tomlin y Whoopi Goldberg. En música, La Fania fue algo increíble para mí, siempre me anima. Cualquier cosa de James Brown, de Kanye West.

¿Qué lee y qué oye?
No leo tanta ficción porque eso ya está en mi carrera con todos los guiones que estudio. Me gustan más las autobiografías, la ciencia y la sicología. Lo último que leí y me impresionó fue Just Kids, de Patti Smith; escrito con una poesía y una manera tan económica pero al mismo tiempo tan poderosa y tan llena de emoción que muestra cómo es ser un artista y cómo todas las experiencias lo forman a uno. Leí por supuesto La maravillosa vida breve de Oscar Wao, de Junot Díaz; es increíble, además él es un latino de los Estados Unidos usando el idioma anglo y metiéndole el español.

¿Cómo le cambió la vida después del atentado a las Torres Gemelas?
Yo no estaba en Manhattan cuando ocurrió, pero durante mi bachillerato vivía al lado de las torres, las veía desde mi patio. Los asados se hacían ahí, con el paisaje del World Trade al fondo. Cuando vi en TV lo que ocurría, me parecía una película de acción. No había vuelos, no podía regresar, tomamos una camioneta y manejamos hasta Manhattan, llegando por New Hampshire.

Se veía el humo saliendo, se sentía el olor. La gente huía y nosotros llegábamos, era una pesadilla. Y veíamos a todos los neoyorquinos trabajando juntos, del mismo lado, muy amistosos, todos se ayudaban. Se sentía que esta ciudad de 11 millones de personas estaba unida, ese sentimiento de amistad duró mucho tiempo. Cada vez que explotaba algo se sentía miedo. El 911 cambió a los Estados Unidos; nos dimos cuenta de que somos vulnerables. La gente empezó a buscar más tiempo para vivir y menos para trabajar.

Usted parece un hombre introvertido...
Me encanta lo privado, estar en mi casa, con mi familia y mis amigos. Eso es lo que más disfruto ahora que ya no soy tan ambicioso. Me gusta mucho estar involucrado en la vida de mis hijos, por eso los llevo y los recojo en el colegio, juego baloncesto con ellos, trato de dejarles algo como padre. Como crecen tan rápido, hay que pasarles una filosofía antes de que se vayan.

¿Hablan español?
Saben decir los días de la semana, los meses, los colores y groserías, ja, ja, ja...

¿Cómo es la relación con su esposa (la productora Justine Maurer)?
Ella es la roca, mantiene todo, es el centro de mi universo. Es a quien voy cuando me ocurre algo infinitamente feliz, triste o duro.

¿Cómo conservar una relación en un medio tan lleno de escándalos y amarillismo?
Se necesita trabajo y querer eso. La carrera no puede ser lo primero de la vida. Para que se mantenga un matrimonio hay que seguir siendo romántico y sexy.

¿Verdad que planea rodar nuevamente en Colombia (actuó en 'El amor en los tiempos del cólera', en Cartagena)?
Mucho más ahora que me nombraron 'embajador del cine colombiano' (título honorario que le dio el presidente Juan Manuel Santos). En unos dos años, quiero hacer una comedia de época, en Santafé de Antioquia, con la productora Contento Films, del paisa Alejandro Arango.

Quiero traer a directores y actores para que vean la capacidad que hay acá y el terreno. Se pueden hacer muchas películas. Ojalá aprendamos a hacerlas y convirtamos el país en una especie de 'Colombywood'. Trabajé con Simon Brand (Paraíso Travel) y me encantan las películas de Víctor Gaviria. Hay mucho talento acá.

¿Qué olores, sabores y recuerdos le vienen de Colombia?
El chocolate con pandebono, la changua, que incluso le hice probar a mi hija Alegra y le gustó. El ajiaco, sancocho, mazamorra, bandeja paisa. Mi mamá, los domingos, siempre les hace chocolate a mis hijos, con pandebonos y almojábanas.

¿A qué huele Colombia?
A oblea.

Por Diego León Giraldo S.
Fotografía: Edwin Vélez
Producción: Chiqui Luna Morera

Referente web: http://www.eltiempo.com/elenco/john-leguizamo-busca-reafirmar-su-colombianidad_10859565-4

 

Explorando otras formas del cuerpo

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Por: Catalina Oquendo.

Grupo de danza contemporánea reúne a bailarines con y sin discapacidad.

Cada vez que Luisa Martínez se baja de la silla de ruedas y se desliza por el suelo del escenario recuerda el momento en que decidió que el norte de su vida era la danza.

Luego se levanta poniendo el esfuerzo en sus brazos y corrobora que si el cuerpo habla, el suyo grita que es una mujer fuerte, con una voz dulce pero altiva, que ha explorado su cuerpo y sin duda va más allá de los pies.

Lo hace con la compañía ConCuerpos Danza Contemporánea Integrada, en la que baila con personas sordas y también con bailarines sin ninguna discapacidad.

"No hay nada terapéutico en esto, es sólo danza, movimiento. Que no pueda caminar no quiere decir que no baile", dice Luisa, de 29 años.

Parada frente a ella, Andrea Ochoa, la directora de ConCuerpos, se dispone a crear otro movimiento. Luisa está otra vez en su silla y ahora esta es parte vital de su dueto, lo complementa.

Se toman de la mano y Andrea salta, tal y como lo hizo cuando en 2007 decidió formar el grupo con apoyo del Ministerio de Cultura y el Cirec (Centro Integral de Rehabilitación).

Hoy, su compañía es una de las pocas que se dedican a esta línea en el país y se ha presentado en espacios tan importantes como la Cumbre de Ottawa, en Cartagena o en el festival de Danza Contemporánea emergente, en Chile.

"Queríamos romper con la idea de ese cuerpo idealizado de la danza y decir que hay muchos cuerpos que quieren bailar", dice Ochoa, sicóloga y bailarina, en el auditorio Delia Zapata Olivella, donde ensayan. Para ella, lo que hacen Luisa, Andrés Lagos, Rafael Arévalo, Carolina Caballero, los integrantes, es una "práctica política", una apuesta por demostrar que "la que está discapacitada es la sociedad".

Grupo de danza comtemporánea

Foto: Héctor Fabio Zamora

Habilidades diferentes

La danza integrada es muy común en Inglaterra, pero poco conocida en Colombia. Sin embargo está ganando espacios y, desde el año pasado, fue incluida en el Plan Nacional de Danza. Paradójicamente, es complicado encontrar personas con discapacidad que se animen a bailar.

Luisa explica por qué: "Primero, de esto no se vive; segundo, el desplazamiento es difícil y cuesta y los taxistas ni nos paran", asegura. Ella debe sincronizar el tiempo con el de su padre, para que la pueda trasladar hasta los ensayos.

Cada uno enfrenta retos distintos, pero según Andrea, quien ya aprendió lenguaje de señas, valen la pena. Son cuerpos que expresan habilidades nuevas, impensables.

"A los niños con síndrome de Down les encanta la escena, las personas sordas (que se mueven por las vibraciones de la música) tienen un cuerpo muy inteligente, fluido, y las personas ciegas bailan desde lo que sienten, muy libres", dice y recuerda que no es necesario explicar la fuerza de los brazos de Luisa, quien, además de danza contemporánea, baila folclor, con otra compañía llamada Aznad (danza al revés).

Hasta ahora han presentado tres montajes y en todos, el público sale impactado, conmovido. "Cuando me bajo de la silla hay gente que cree que es parte de la obra nada más", dice Luisa, quien sueña con que en poco tiempo haya festivales de danza integrada.

CATALINA OQUENDO B.
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

 

La artista Sonia Gómez se 'alquila' a desconocidos

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La creadora estará al Festival Impulsos: 10 días dedicados a la danza en Bogotá.

Por: CATALINA OQUENDO B

A Sonia Gómez la han llamado 'la puta escénica más divertida del mundo', pues su obra Experiencias con un desconocido es, en sus palabras, un intercambio creativo en el que ella se "alquila a un cliente de manera privada para hacer una serie de experiencias artísticas".

Y es solo con hombres, advierte. Aquellos del tipo 'varón proto-solitario de entre 20 y 100 años' -como se lee en el perfil de clientes armado por la artista- dispuestos a contactarla por Internet para entrar en su vida, viajar con ella, cenar con su madre o actuar bajo las normas que la artista establezca.

Las experiencias artísticas que vive con los desconocidos terminan en escena y ellos pagan para hacerlas (un valor que convienen privadamente). Esta vez, las hará con dos colombianos durante el Festival Impulsos, que comienza este 28 de abril en Bogotá.

Uno de ellos es un compositor, de 22 años, descrito por Gómez como de "buen talante y muchas ganas de descubrir cosas"; el otro es más cercano a los 30 y trabaja en el área de la administración.

Gómez habló con EL TIEMPO desde Barcelona.

La artista Sonia Gómez se 'alquila' a desconocidos

La pieza de Sonia Gómez tiene 'performance' y danza.                                         Foto: Archivo particular

¿De qué se trata esta obra?

Es un intercambio entre personas que no son de las artes escénicas y yo. Una vez se hace la propuesta pública (en su blog) los desconocidos miran en el catálogo, eligen una o varias de las siete prácticas y me escriben. Luego los escojo. El primer mensaje que me envían es muy importante para saber si entienden el proyecto, dada esa primera imagen de provocación; veo si comprenden que es una broma, una broma seria, porque este es mi trabajo.

¿Por qué con desconocidos?

Uno siempre ve una masa de gente y la ilusión es llegar a cada una de esas personas. Esta fue una forma de hacerlo.

¿Buscaba explorar el universo masculino?

A priori, la propuesta tiene algo de escandalosa, pero es solo la puerta de entrada para remover tabúes, diferencias de género. Proponerse, alquilarse a un producto, tiene unas connotaciones muy específicas.

¿Cómo es el trabajo con el desconocido?

Es lento. Entre los dos definimos qué le puede interesar a esa persona y qué tipo de confrontación tendrá con el público. Voy 10 días antes al lugar de la obra y montamos dos escenas, pero nunca es el mismo espectáculo. También muestro un resumen de las experiencias con otros desconocidos. En Bogotá, no habrá uno, sino dos desconocidos locales.

¿Cuántos la han contactado?

En el mundo unos 60, pero he podido tener experiencias con 20, por circunstancias geográficas. Una vez, un periodista se hizo pasar por desconocido y también trabajé con un joven chino. Viajé dos veces a China y él vino a Barcelona.

Y los riesgos...

Hasta ahora no he tenido malas experiencias.

¿Qué tienen los elegidos?

Deben tener disponibilidad porque el trabajo es a doble: yo propongo y descifro, pero tienen que estar abiertos para intuir y descubrir el lado que me quieren enseñar. Varía mucho. A un desconocido tardé dos años en contestarle.

¿Qué experiencias han pedido?

Un chico, que era poeta, escogió la 'Lectora' (en la que ella sigue al cliente a donde vaya para leer lo que él quiera). Pero la más usual es la performativa y la de club: las relacionadas con el movimiento.

¿Les cambia la vida?

Sé que eran hombres que estaban en una revolución personal. A veces, cuando estás buscándote, es bueno hacer algo que no esperabas. Por ejemplo, el chico al que le contesté dos años después, estaba superando un cáncer; con él fue especial hacer una escena.

¿Por qué solo hombres?

Aunque las diferenciaciones de género son ridículas, existen; pienso que tal vez con mujeres íbamos a estar en un mundo empastado, aburrido, porque somos iguales.

¿Cómo involucra a su madre en la obra?

Mi madre solo lo ha hecho una vez porque sí hubo un desconocido que escogió la opción de cenar con ella, pero es complicado porque es una mujer mayor.

Experiencias por catálogo

Algunas actividades que los desconocidos pueden hacer con Sonia Gómez (SG):

Lectora: SG lo sigue a donde vaya para leerle lo que usted quiera.

Performativa: SG pone su cuerpo a su disposición para dar forma física a todo lo que soñó.

Tú, mi madre y yo: permite entrar en la vida de SG y comer con su madre.

Una chica de película: SG reinterpreta a la actriz que usted quiera, donde desee.

Traveling: SG se va de vacaciones con usted.

Son 21 obras y 22 compañías

Del 28 de abril al 8 de mayo, Bogotá será la anfitriona de lo más innovador de la danza internacional. Veintiún obras y 22 compañías de siete países llegarán al Festival Impulsos, cuyo invitado de honor es Cataluña y Balerares. Lo organizan la Fundación Teatro Nacional y la compañía de danza L'Explose. La cuota colombiana del evento son los grupos Estantres Danza, L'Explose, Danza Común, Tercero Excluido, Entre Tierra, La Compañía, Colectivo 6 Grados, Duvento, Proyecto Tempestad, Artífice Danza y Olga Barrios.

Teatros y boletas

El festival se presenta en los teatros Nacional La Castellana, Mayor, Estudio, Leonardus, Casa del Teatro y Varasanta. Horario: lunes a domingo, de acuerdo con la sala. Precio: desde 22.000 pesos. Boletas: En Tuboleta.com o en la Fundación Teatro Nacional. Programación: www.festivalimpulsos.com.

Catalina Oquendo B.
Redacción Cultura

 

 
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