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Punto de Partida, una apuesta por el teatro

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La academia estrena sede este año y está preparando sus proyectos para el 2013.

Foto de la obra 'Todos los días' que estuvo en temporada durante el mes de abril (2013) en Punto de Partida - Archivo particular

Como otras escuelas de formación teatral de la capital caldense, la academia Punto de Partida teatro también ha cambiado de sedes en la ciudad. Sin embargo, este último cambio es especial.

Luego de 16 años de enseñanza en artes escénicas, esperan tener su propio espacio de ensayos y presentaciones. De estar en un callejón en el barrio Alta Suiza, pasarán a tener su nuevo escenario en el barrio Chipre.

"Siempre soñamos con construir una sala de teatro, donde los grupos puedan tener la libertad de crear y hacer cosas muy bonitas", indicó Augusto Muñoz, director artístico de la academia.

Con este traslado, que se realizará este mes, Punto de Partida dará el primer paso para su nueva etapa y la iniciará con las presentaciones de las obras La fábula de Hortensia, La Sangre y Todos los días, un día.

Trabajar por el arte en las tablas y volverlo un proyecto de vida es el principal objetivo de Punto de Partida, que nació en 1997 como un grupo de investigación en estudios sobre el hecho teatral.

"Durante estos años, hemos engrandecido la actividad artística de Manizales a partir de la expresión del cuerpo, la palabra y el gesto", señaló el director.

Desde hace siete años realiza el Festival Intercolegiado de Teatro, que en este año será en agosto. El proyecto ha llevado a que niños y jóvenes de instituciones educativas que hacen parte grupos teatrales se unan a la academia para perfeccionar sus técnicas.

A esta actividad se suma la quinta versión del Festival Iberoamericano de Títeres, que se realizará desde el 18 al 31 de octubre en Manizales y de la que Punto de Partida es uno de los organizadores.

AGÉNDESE
Contáctese con el grupo al celular 3154214810 o al teléfono (6) 8864104. En Facebook: Punto de Partida Teatro

ÁNGELA PATRICIA JIMÉNEZ CASTRO
PARA EL TIEMPO
MANIZALES

Referente Web: http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/punto-de-partida-una-apuesta-por-el-teatro-_12719595-4

 

Stanislavski, el padre de la escuela teatral guayaquileña

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Arturo Cervantes. Redactor Lunes 01/04/2013

Los centros teatrales de Guayaquil poseen muy marcadas líneas de trabajo. Los aportes teóricos de Grotowski, Brecht, Stanislavski, Meyer, Barba, Artaud, Lecoq y Laban han sido tomados por algunas de estas academias guayaquileñas como ejes para su enseñanza escénica.

La escuela teatral de la Casa de la Cultura Núcleo Guayas, a cargo de integrantes del grupo Gestus, se inclina por las enseñanzas que dejó el ruso Konstantin Stanislavski. Uno de los aspectos que se inculca es la búsqueda -y esto es un aporte de Stanislavski- de la memoria emocional: cada actor debe desempolvar experiencias pasadas, propias o ajenas, que se aproximen al papel que va a interpretar.

La academia del grupo Katharsis, ubicada en la Universidad Politécnica Salesiana de Guayaquil, toma de Stanislavski el análisis cuadrimensional del personaje. La idea de esta teoría es construir un personaje basado en cuatro puntos: el físico, el social, el psicológico y el teatral. Cada uno de estos aspectos debe estar cuidado para que el papel resulte verídico.

Sin embargo, la escuela del grupo Katharsis últimamente ha 'refrescado' los aportes teóricos de Stanislavski. Les ha añadido los de Steven Meyer. Este autor estadounidense, pese a seguir la misma línea del ruso, omite las partes técnicas del europeo y promueve un teatro que se basa en los instintos.

Ya no se apela a la memoria emotiva, sino a la espontaneidad. El actor, de manera natural, reacciona ante ciertos obstáculos que se le presentan como lo haría su personaje. La pregunta: "¿Qué decisión tomaría mi personaje en esta situación?" es imprescindible.

La academia del grupo Kurumbos mezcla planteamientos de cinco teóricos diferentes. De Stanislavski tomó la ya mencionada memoria emocional. Del polaco Jerzy Grotowski captó su teoría del teatro pobre: el actor puede crear la puesta en escena mediante movimientos y gestos, no necesita vestuario ni utilería suntuosa.

Del francés Antoine Artaud, esta academia guayaquileña tomó su teatro de la crueldad: el intérprete se libera de todos los prejuicios sociales antes de interpretar su papel. Del alemán Bertolt Brecht agarró el 'distanciamiento brechtiano' que rompe la cuarta pared e interactúa con el público. El agregado investigativo de Kurumbus es influencia del teatro antropológico del italiano Eugenio Barba.

Escuela del grupo Kurumbos .  Inculca las enseñanzas de Brecht, Artaudm, Grotowski, entre otros. Enrique Pesantes
El Centro Cultural Sarao basa su pedagogía en la danza-teatro pues considera que la combinación de ambas artes escénicas genera un potencial formativo mucho mayor. Una de las influencias es el austro-húngaro Rudolf Von Laban, de quien toman su manejo de la energía. Del francés Jacques Lecoq acogieron su poética del movimiento del cuerpo en el espacio.

En la escuela del grupo La Mueca, ubicada en el teatro El Ángel, también se apela al método de Stanislavski y su corriente psicofísica. El actor debe prestarle a su personaje extractos de su memoria emotiva.

Algo muy opuesto es lo que realiza la escuela del grupo Muégano, quienes toman como referente a Brecht y procuran que los espectadores sepan que lo que están viendo es una ficción.

El teatro en Guayaquil
La escuela teatral  del grupo La Mueca cuenta con 15 alumnos. Las edades de ellos oscilan entre los 9 y los 25 años. La academia  del grupo Katharsis, de la Universidad Politécnica Salesiana de Guayaquil, cuenta con 20 estudiantes que se encuentran entre los 17 y 24 años de edad. La escuela teatral  del grupo Kurumbus posee 15 alumnos. Las edades de ellos están comprendidas entre los 12 hasta los 25 años. Ensayan seis horas a la semana.
 

Toda una vida en las tablas

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Actores en Escena lleva 19 años promoviendo el teatro y buscando su casa en Manizales.

En enero de 1994 nació la escuela teatral Actores en Escena. Surgió como respuesta a la consolidación de un proceso actoral de sus fundadores y su propuesta estética de obras en sala, que consiste en puestas en escena para las que la iluminación y el sonido son esenciales.

Anselmo Parra, Liliana  Díaz y Leonardo Arias fueron los autores intelectuales de este proceso, que en enero pasado cumplió 19 años de trabajo. La celebración inició con el cambio de sede. Han recorrido toda la capital caldense por falta de una propia.

Hoy, su 'casa' está sobre la Avenida Paralela, cerca de la Universidad de Caldas. Este es un espacio que, según sus directores, dinamizará la cultura de la ciudad desde las distintas  manifestaciones artísticas.

Comedias, dramas e historias infantiles se encuentran dentro su repertorio para este año. Las locuras de don Juan, El médico a Palos, Mi familia y Tienda de mentiras, son algunos títulos de sus obras activas.

Actores en escena no solo brinda cursos para niños y jóvenes, sino también para adultos que desean explorar las tablas.

Desde el año pasado  han promovido la frase "teatro para la vida", pues "el teatro, lo que hace finalmente, es comulgar con la vida en todo momento y nos enseña a ser más cercanos a la realidad para sentir su verdadera esencia", manifestó Arias.

En el presente año continúa la temporada de teatro todos los jueves a las 8:00 de la noche;  en la nueva sede.

"Seguimos en la búsqueda constante de que las personas se vuelquen a la cultura, para que entre todos construyamos una ciudad más sensible" concluyó Arias. 

¿Dónde?
La Sede actual de Actores en Escena está en la carrera 25 No 56-133, Avenida Paralela.

Ángela Patricia Jiménez Castro
Para EL TIEMPO
Manizales

Referente Web: http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/toda-una-vida-en-las-tablas-_12743246-4

 

 

Por mi puta madre: estreno de Teatro del Valle Independiente

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OBRA: POR MI PUTA MADRE
GRUPO: TEATRO DEL VALLE INDEPENDIENTE
DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: EDDY JANETH
SALA: SALAMANDRA
SÁBADO 02 DE MARZO DE 2013

 

Por: Luis Ariel Martínez Silva
Director Editorial www.teatroencolombia.com

¿A quién ves cuando te ves en un espejo?

La hija como fruto muerto de la madre, se vuelve como la madre en el ocaso de sí misma. La hija, a imagen y semejanza de la madre y entre ellas dos un cura. Una madre prostituta, una hija que se prostituye ¿cuál podría ser la relación entre ellas dos y un cura cuyo punto de vista frente a ciertas cosas de la vida como el deseo, el amor, el sexo, la carne, el sacerdocio, la religión, es bastante peculiar? ¿Sería posible desentrañar estos interrogantes en la obra “Por mi puta madre”, último estreno del grupo teatral caleño Teatro del Valle Independiente? Por mi parte no sabría decirlo con certeza. He visto la obra y no sabría dar respuestas. Es posible que esta relación triangular no tenga solución, ya sabemos que todo triángulo amoroso tiende al fracaso. Quizá, algún día, si usted, tuviese la posibilidad de ver esta puesta en escena, probablemente, tendría un criterio claro frente estos interrogantes.

Por otra parte, celebro que en Cali se esté dando este tipo de propuestas teatrales. Celebro que grupos como Teatro del Valle Independiente estén trabajando en la búsqueda de nuevos horizontes para el teatro caleño. Celebro que Teatro del Valle Independiente esté en este proceso de búsqueda de su propia esencia. Celebro que lo de independiente se lo hayan tomado en serio, que se lo hayan tomado a pecho. Les digo que “matar al padre” (sí, ya sé que este término es muy duro, pero sé, que al mismo tiempo, es muy dramático y por eso lo pongo. Como metáfora, para nada personal. En fin sigamos…) es muy duro, pero hay que hacerlo, si quiero reconocer mi propia identidad, mi propia personalidad, debo hacerlo. Y, seguramente, si el padre es consecuente con su filosofía y sus principios, estará dichoso de ser “muerto” para que sus hijos vivan, al fin y al cabo el padre ya lo tiene todo. Celebro que estén tomando el riesgo de empezar a recorrer su propio camino.

En el espectáculo “Por mi puta madre” podemos ver no sólo una propuesta dramatúrgica interesante, por ese juego de permanentes variantes y variables en su argumento, sino, además, por su propuesta de puesta en escena versátil, divertida y fresca. Es un tipo de teatralidad que te permite seguir el argumento sin mayor problema.

Es una obra que tiene un desarrollo cronológico sin mayor rompimiento en su línea argumental, es decir, es una obra que tiene un comienzo, un desarrollo y un final muy bien estructurados y sin mayores extrapolaciones de sus componentes.

El mismo grupo lo dice: “Un drama sin tapujos…” Y sí, ya lo he manifestado al comienzo de este escrito, y ahora lo convierto en interrogante: ¿Un sacerdote como el tercer vértice de un triángulo amoroso? Esto ya nos pone en un embrollo bastante complejo. Ahora explico por qué lo de la complejidad en este triángulo: en una primera línea (la base de este) están la madre y su hija, el amor, bastante retorcido por cierto, que ambas se profesan; en la otra línea, el amor que surge entre la madre y el sacerdote (si es que amor podemos llamar a esta atracción sexual, pasional o sensual); y cerrando esta figura geométrica amorosa, el amor entre el sacerdote y la hija (amor que se acerca más a la idea de atracción, devoción o adoración) Aunque hasta ahí, la cosa podría pasar como sin mucho atractivo. La cuestión que creo, complejiza, enreda y embrolla lo anterior son los siguientes pequeños detalles:

Tanto la madre como la hija son prostitutas, la primera por convicción y por accidente la segunda (bueno, quizá por accidente no tanto, más bien como reflejo de un espejo llamado madre). La madre, además de prostituta es sumamente propensa a la depresión compulsiva y como prostituta que se respete, fumadora empedernida y con un altísimo grado de inclinación al alcoholismo; la hija, que de ser una muchachita ensimismada, pasa a volverse el émulo de su madre; y el amigo sacerdote, de la hija que llega a la casa para tratar de ayudar a la madre que está en un estado de depresión, hundimiento o fuga. Entonces, podríamos acordar, que con todas estas aristas es posible hablar de un cierto grado de complejidad. Y si de todo esto es lo que se ve en “Por mi puta madre” volvemos a lo que dice el grupo: “un drama sin tapujos…”

Continuemos, ahora con lo que el grupo ha dicho: “… la búsqueda irracional del amor” y yo coincido plenamente con ellos, es que seguramente, muchos de ustedes, también, coincidan conmigo en que toda búsqueda del amor implica un nivel, en menor o mayor grado, de irracionalidad ¿el amor mismo es racional? Lo que me queda muy cierto, después de haber visto esta propuesta de Eddy, es que con esta obra el apelativo de irracional está plenamente justificado.

En fin, podría continuar derramando mi escrito en una prosa desenfrenada para tratar de justificar por qué me pareció muy interesante este trabajo de Teatro del Valle Independiente.

Paso entonces, intentando un punto de giro, a lo que me hubiera gustado ver o montar (cuestión que no me sonroja decirla, pues en aras de aclarar que como no soy crítico teatral autorizado ni versado en el tema, puedo decir que es el gusto lo que sustenta lo que escribo acerca de lo que hacen mis colegas hacedores de teatro). Como creo que quedó suficientemente ilustrado que la obra “me gustó”, voy a decir lo que me hubiera gustado.

Empiezo diciendo que percibo una cierta intención de blindar la propuesta de dramaturgia a través de la puesta en escena. Lo digo porque al ser una obra escrita y dirigida por la misma persona (muy joven en el mundo del teatro, valga la aclaración) no siento que haya habido el suficiente distanciamiento del director (en este caso la directora) frente al texto escrito. Recordemos que, en muchos casos, para poder ver algo con claridad, se hace necesario que estemos a cierta distancia de esto que queremos reconocer para luego escudriñar.

Siento que es muy común ver entre los jóvenes dramaturgos/directores una cierta premura o afán de que todo lo que escriben y ponen en escena quede muy, pero muy claro, llenando todo con muchos detalles y regodeos que rondan con una especie de engolosinamiento, para justificar un punto de giro, una situación, un suceso, una reacción, etc. Es muy probable que en este caso me esté equivocando (y espero que así sea) porque, como digo, todo esto es sólo el producto de una sensación muy personal frente al trabajo que vi.

Ya he dicho que es una obra divertida, versátil y fresca y esto además de la dramaturgia y la dirección, se lo atribuyo al trabajo actoral. Es un trabajo en el que las dos actrices y el actor, a pesar de su juventud (cronológica) nos construyen, con sus interpretaciones, unos personajes con criterios, con presencia, con credibilidad. Pero si me apuran una opinión más detallada, diría que hace falta más evolución en cada uno de ellos (de los personajes).

En el caso de la madre, desde que comenzó la representación (al referir comienzo de la representación, estoy aludiendo al comienzo de la historia que tiene un tiempo en el que sucede) se ve bastante perdida o distanciada de la realidad. Pasa constantemente de la embriaguez a la sobriedad, de la sobriedad a la depresión o desconecte, del desconecte a la lucidez y la diligencia, etc. Está inmerso en un constante círculo vicioso. En este sentido tiende a volverse un personaje monótono. No estoy diciendo que el personaje no evidencie cambios a nivel de sucesos, puntos de giro, emociones, etc. lo que estoy diciendo es que este personaje no evoluciona, no crece, no va hacia, no acumula experiencia.

Algo similar percibo en el personaje de la hija. En este personaje se evidencia un gran cambio y es cuando dejamos de ver a la niña introvertida y pasamos a ver a la mujer prostituta, desenvuelta, abierta, sin tapujos. La cuestión es que una vez hemos visto este gran cambio, la mujer se mantiene ahí. Es lo que dice el personaje lo que evoluciona pero no es el personaje que ha evolucionado y por eso dice lo que dice en el desarrollo de la trama.

En el caso del sacerdote, quiero hacer un paréntesis para quedarme en lo anecdótico: me pareció muy curioso todo ese dispositivo en el vestuario con el que entra el sacerdote para tapar el alzacuellos característico de los curas. Si el objetivo era sorprender, haciendo que cuando se quitara saco y bufanda (bastante grandes, por cierto) como si viniera de un país nórdico, apareciera el cura (alzacuellos), debieron haber ocultado muy bien el truco. Yo no sé los demás espectadores, pero yo ya había visto su elemento característico y ya sabía que era cura, casi desde que entró. Bueno, cerremos este paréntesis un poco inapropiado. Vuelvo, entonces al personaje del cura.

Un sacerdote que debemos deducir ya tiene una relación con la hija, que esta lo lleva a su casa para que ayude a su madre que ha entrado en un profundo estado de desconexión, y que termina enredado sexualmente con la “paciente”. Luego, se queda a vivir en la casa de estas dos mujeres como el amante de la madre y padrastro/amante de la hija. Esto es lo que hace complejo a este personaje y si a lo anterior, sumamos la similitud de este con el hombre de los sueños de la hija, pues ya tendríamos un enredo bastante grande para ser resuelto por el personaje.

Lo cual me lleva, nuevamente, a la propuesta en su totalidad. Es interesante. Tiene un panorama bastante promisorio y, seguramente, todo un proceso que exigirá la misma propuesta, después del estreno. Será esta etapa (estreno) la que pedirá al equipo creativo que empiece un nuevo camino hacia la profundidad del espectáculo. Bien sabemos quienes hacemos teatro, que el estreno es una fase más en el proceso de puesta en escena del espectáculo como tal. El teatro: un arte vivo e inacabado. El arte del teatro en constante proceso de construcción.

 

Calicalabozo: teatro joven para gente de espiritu rebelde

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OBRA: CALICALABOZO
DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: CAMILO VILLAMARÍN
TEXTOS: ANDRÉS CAICEDO
SALA: COMFANDI
VIERNES 01 DE MARZO DE 2013
Por: Luis Ariel Martínez Silva
Director Editorial www.teatroencolombia.com

Cada época es marcada por uno o varios sinos o por uno o varios hitos o eventos que trascienden y, si no rompen, por lo menos sí impactan la historia; como la rebeldía marcada por allá en los años 60’s y 70’s. Y nuestra Cali no está por fuera de este fenómeno, y así, a muchos aún, les cueste reconocer, Andrés Caicedo es uno de los ejemplos de este tipo de fenómenos. Este universo caicediano marcó una época. Ha sido tema de los que fueron sus amigos, sus compañeros. Ha sido tema de los que nacimos unas cuantas generaciones después de su permanencia en este mundo. Aún hoy es tema entre muchos de nuestros jóvenes. Aún hoy se lee. Aún hoy sirve de inspiración para hacer de sus relatos obras teatrales de mucha actualidad. Si esto no es un hito (no sólo en la literatura, sino, también en la cinematografía) para esta ciudad y para muchos jóvenes en el mundo, entonces qué lo será. La obra Calicalabozo es un buen ejemplo de ello. Es una obra actual, fresca, joven y con mucha fuerza, que llega, seduce y atrapa, especialmente al público joven.

Ahora, como para ser consecuentes con el equipo creador de Calicalabozo recojo parte de lo que me llegó como parte de la publicidad para función de la cual estoy haciendo referencia, este dice: “Los relatos El Besacalles, Maternidad, Calibanismo, entre otros, convergen en una dramaturgia propia nacida al interior del proyecto.”

Me ha parecido pertinente empezar por este aparte porque en él se sustenta lo que a continuación me ha suscitado la función vista en Comfandi. Empecemos pues por lo de la dramaturgia propia nacida al interior del proyecto. Primero, se me genera una pregunta: ¿lo de la dramaturgia propia no fue un punto de partida? ¿Fue un aspecto que surgió en el proceso? ¿No fue parte de la apuesta de este proyecto? En fin, como haya sido, me interesa dicho aspecto.

En este trabajo, es posible verificar una propuesta interesante desde la dramaturgia. Para quienes conocemos los relatos referenciados y que fueron tenidos en cuenta para esta puesta en escena, esto es evidente; una cosa muy distinta es si la dramaturgia es acertada o no. Más adelante añadiré algo más al respecto.

Por ahora continuemos con lo de la dramaturgia: decía, que para quienes conocemos los relatos es evidente el tratamiento dramatúrgico que hace Camilo Villamarín con los relatos. ¿Quiere decir esto que si no se conocen los relatos no es posible evidenciar su propuesta? Pues claro que no. De todas maneras es posible evidenciar que hay una propuesta desde la dramaturgia del texto. Si bien ésta no hace parte de una dramaturgia “convencional” (y aquí debemos entender el término “convencional” como aquella dramaturgia que se enmarca dentro de los cánones aristotélicos plenamente reconocidos o reconocibles: comienzo, nudo, desenlace) de esta propuesta, puedo decir, que es fragmentada en su estructura, pero (y aquí radica lo interesante del asunto) es comprensible desde su argumento, desde la historia o desde la fábula. Es posible, después de haber visto el espectáculo, poder reconstruir las piezas y armar el rompecabezas, es posible hablar sobre la historia (argumento o fábula) de lo que pasó, de lo que se vio.

En conclusión puedo decir que lo de la dramaturgia propia se cumple y es un trabajo interesante. Y no se requiere conocer, con antelación, los relatos en los que se basaron para hacer esta propuesta.

Ahora, hablemos de la puesta en escena como tal. Empiezo con el trabajo actoral. Hay una muy buena energía en el escenario. Desde un comienzo me sentí enganchado con la escena, hay fuerza actoral. La actriz y los actores no escatiman en dejarlo todo en el escenario, lo cual es vital para cualquier puesta en escena. Se denota que este tema o pretexto para la creación escénica apasiona al grupo de actores.

Ahora bien, si me piden una opinión personal mucho más profunda o detallada al respecto, debo decir que se les nota la juventud en el escenario, es decir, si bien es un texto que habla de unos jóvenes (adolescentes) de una Cali setentera, lo cual implica que los personajes son adolescentes, lo cual implica, a su vez, que la interpretación esté determinada por dicho aspecto, no quiere decir que ésta (la interpretación de los personajes) esté desprovista del rigor que implica el desarrollo de un personaje a lo largo de tiempo ficcional de la obra. En este caso el tiempo transcurrido en Calicalabozo es de dos años (algo más o algo menos). Con este enredo retorno a lo de la juventud en el escenario. Siento que, a pesar de la muy buena energía que generan en la escena, a los personajes les falta más desarrollo. Como empiezan terminan, pero el texto nos está diciendo todo lo contrario. Bástenos con recordar que la mayoría de ellos empiezan vivos y terminan muertos, y que cada uno de ellos vive todo un drama antes de que la muerte los sorprenda rondando por ahí.

Sabemos que la obra es fragmentada, pero también sabemos que todos los personajes viven una transición, sus vidas (e incluso sus muertes) son trascendentales, lo cual no logran evidenciar los actores. Me dirán entonces que esta falta de evidencia no es sinónimo de juventud de los actores y estoy totalmente de acuerdo. Lo que quiero decir es que les hace falta “tiempo de vuelo, horas y horas de vuelo” en escena con esta obra. El teatro no es un arte acabado y, seguramente son muy pocas funciones como para pedir que la obra esté resuelta, máxime cuando se trata de un teatro visiblemente experimental. Lo cual me parece (lo de la experimentalidad) otro gran acierto de Camilo y su grupo de actores. A propósito del teatro experimental, me pregunto ¿qué tanta incidencia hay de los aportes del Maestro Enrique Buenaventura? O ¿hay incidencia de los fundamentos de la creación colectiva, método desarrollado por el Maestro? El Maestro me preguntaría (con una sonrisa amplia, sentado en su asiento de cada función y tocándose la cabeza) ¿y… usted qué cree? O ¿usted qué vio? Pues, yo diría que si hubo influencia o no, es lo de menos; diría que creo que sí, que se ve un trabajo producto de una creación colectiva (entendiéndola como aquel proceso en el que el grupo de actores tuvo mucho que ver en la puesta en escena y en el paso del texto literario al texto dramático. Si me equivoco (que es lo más probable) espero sepan dispensar mi majadería.

Siguiendo con la puesta en escena, me gustaría tocar el tema de la dramaturgia del espectáculo.

Es un espectáculo ligero, limpio en cuanto a su dispositivo escénico (otro gran acierto) unas cuantas sillas, una tela, una patineta, uno que otro elemento de utilería. Un vestuario sobrio pero concreto. Una iluminación bastante sombría, por momentos lúgubre (para mi gusto en demasía en algunos apartes de la obra, pero bueno es para mi gusto o sea que no cuenta mucho, porque quizá fue cuestión del dispositivo de iluminación de la sala). Y en un alto porcentaje la responsabilidad en el trabajo actoral (un acierto más a mi manera de ver).

Y sobre este último aspecto, debo recalcar en, lo que creo, se debe reforzar: el trabajo de actuación en cuanto a la construcción de los personajes. Me surgen, entonces, más preguntas: ¿Es a propósito que los personajes se mantengan incólumes? ¿Es que, si ya están muertos, qué más da que tengan una serie de transformaciones a lo largo del drama? ¿Si el drama se desarrolla a lo largo de dos años lectivos (10º y 11º) los personajes no maduraron durante este lapso de tiempo? ¿No les cambió la vida en estos dos años?

Seguramente las respuestas a estos interrogantes no serán expuestas en este escrito, ni más faltaba, ni crítico que fuera. Lo cierto es que debo reconocer que éstos surgen más desde mi gusto personal que por una crítica profunda y sustentada; nacen desde esta cosa tan difícil, casi imposible de evitar: “lo que me hubiese gustado ver o montar”. Así que, Camilo y compañía, no se preocupen por estos interrogantes y por estos comentarios, no se amarguen la vida, porque al fin y al cabo, quienes hacemos teatro, quienes permanecemos activos en la escena, nos debemos a nuestro público y no tanto a los demás teatreros (teatristas). Yo siempre digo: hay que hacer teatro para el público y no tanto para los teatreros.

Muy bien, y para cerrar estas notas sueltas (quizá debí empezar con esto), quiero felicitar a Camilo Villamarín, a su equipo de actores y a sus colaboradores por este trabajo que llega para nutrir una apuesta fresca al teatro; que llega para enriquecer con nuevas apuestas, retos y riesgos, el teatro experimental, la dramaturgia actual, por no decir contemporánea. Sólo me queda una última pregunta ¿por qué este trabajo no se presenta como parte de la producción, creación y repertorio del grupo El Presagio? Quizá estoy equivocado (una vez más) pero alguna vez escuché que este trabajo era apoyado por El Presagio y ese rótulo de “apoyo” me hizo pensar que este proyecto (insisto, bastante interesante) no es propiamente del grupo El Presagio. Además, porque como en la función no hubo programa de mano me siguió quedando la duda. Pero bueno, eso es un asunto completamente intrascendente y que, por cierto, no me incumbe para nada. Felicitaciones Muchachos.

 
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